Sucedió en San Marcos" no sólo se limita a publicar sucesos del presente, sino también del pasado. Así que postear un hecho suscitado en el pasado, como lo ocurrido en 1991 en San Marcos, sobre "La intervención militar" durante el régimen autoritario, me pareció muy buena la idea.
Algunos -tal vez- dirán que San Marcos, la universidad donde sus estudiantes se distinguieron, desde la época colonial, por su actitud rebelde y contestataria. A veces con razón, a veces sin ella, mereció ser intervenida. Otros, en su concepto más directo y pernicioso, tildan a San Marcos como "la universidad del terror" ¿Por qué? En pie frente a la puerta número 1 de la universidad, aguardando la llegada de aquella máquina -microbus- que se encargaría en llevarme destino a mi casa -después algunos minutos de haber ocurrido uno de los varios enfrentamientos entre sanmarquinos y obreros de EMAPE- escuché decir a una Sra. lo siguiente: "Los militares deberían de entrar nuevamente a San Marcos y llevarse a estos (...)"
La extendido y perniciosa idea de pensar que todo sanmarquino es (...), fue precisamente la falsa convicción que justificó que la opinión pública apoyara en gran medida y viera con buenos ojos las cruentas y represivas acciones del Estado y la instalación de una base militar en esta como en otras universidades sindicadas como bases (...). La intervención a las Universidades públicas empezó -por la mañana- con la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle “La Cantuta”, y luego -por la tarde- con la universidad San Marcos, en mayo de 1991. Los soldados y efectivos policiales realizaron intervenciones forzadas en las facultades. Hubo muchos detenidos, pocos liberados, y hay de quienes no se sabe nada hasta el día de hoy. Tal es el caso de Juan Gregorio Felipe Maquera de 19 años detenido en la puerta de la facultad de Odontología, y de Juan Vargas Vallejo, residente de la vivienda universitaria, detenido y desaparecido cuando las fuerzas militares ya habían instalado una base en la universidad.
Sea lo que haya sido el motivo (para algunos, recuperar a San Marcos del caos; para otros, tan solo pretexto) de su intervención, nada justifica la acción con la que se actuó.
Los que vivieron aquellos años pueden acreditar mediante sus testimonios que estudiar en San Marcos bajo esas condiciones era deplorable. Pues comer, caminar, y estudiar frente a soldados que te apuntaban con rifles en mano era incómodo.
Varios años tuvieron que pasar para que estas bases militares dentro de la universidad se retiraran.
A partir de la caída del dictador nuestra universidad se ha ido reconstituyendo. Los profesores expulsados se fueron reincorporando, hasta que todos regresaron a sus cátedras. Poco a poco San Marcos ha ido mejorando y hoy día con la entusiasta colaboración de profesores y estudiantes, la enseñanza, la extensión cultural y la casa editora de la universidad han alcanzado un nivel que se acerca al de los viejos tiempos.
Aquí en San Marcos, "la otrora casa del saber, sin parangón alguno hoy decadente por el tiempo y agonizante por sus carencias, por sus alumnos, por su gente" -como quieran tildarlo- pese haber sido intervenida militarmente, abandonada, al igual que las demás universidades públicas, no sólo en el problema presupuestal, sino también en el de las ideas y los valores, sigue siendo no solamente una de las universidades públicas más antiguas de América del Sur, sino también la más grande e importante del Perú, tal como ya lo mencioné en otro post de este mismo blog.
Acontinuación, ustedes podrán ver un video que, gracias al CD-ROM de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), y otras más que encontré en la red, logré editar algunas de estas imágenes. Estos datan precisamente del día en que ocurrió la intervención a nuestra Universidad.
La interverción militar en San Marcos
UNMSM: La Universidad de emprendedores
Es interesante saber que Lima no tenía ni veinte años de haber sido fundada cuando ya había solicitado y obtenido la creación de su propia Universidad. Según el Diccionario histórico-biográfico del Perú, formado y redactado por Manuel de Mendiburu, desde Quito y Río de la Plata venía la juventud ansiosa de ilustración al estudio general de Lima. Está de más, por tanto, preguntar sobre el porqué los jóvenes venían aquí a Lima a estudiar. La respuesta es obvia.
La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), Universidad del Perú, DECANA DE AMÉRICA, fundada el 12 de mayo de 1551, no solamente es una de las universidades públicas más antiguas de América del Sur, sino también la más grande e importante del Perú. Por su amplia trayectoria y vida institucional, San Marcos ha formado a grandes profesionales competentes y de alto nivel académico, comprometida con el desarrollo de nuestro país mediante la investigación científica y humanista, y la conservación del medio ambiente, muchos de los cuales destacan a nivel nacional e internacional en todas las áreas de la actividad científica y laboral.
La Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con sus veinte Facultades y cincuenta y un escuelas profesionales, es la única institución de educación superior del país que desarrolla formación académica en las seis áreas establecidas por la UNESCO y, sobre la base de su producción científica, de acuerdo con la encuesta de la Asamblea Nacional de Rectores (ARN), ocupa el primer lugar entre todas las universidades del Perú. Asimismo, en el plano internacional es la segunda institución peruana en producción de artículos científicos registrados por entidades de prestigio mundial como la Science Citation Index.
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Policías ingresan a la Universidad San Marcos
La dura represión policial contra los estudiantes sanmarquinos dejó como saldo 17 heridos y 24 detenidos. Ese día, jueves 8 de mayo del 2008, hubo una gran convocación, en donde la mayoría de las facultades, incluyendo la mía -Facultad de Educación-, marcharon rumbo al lugar que sería nuestro punto de concentracion (Facultad de Derecho y Ciencias Políticas). El reloj marcaba un poco más de las 10 de la mañana, cuando todos los compañeros de las distintas facultades congregadas empezaron a movilizarse camino hacia la puerta numero 3; deteniéndose a los pocos metros de haber avanzado hacia su salida. Según lo que se rumoreaba, la facultad de Psicología estaba aún en camino por lo que habría que esperarlos; sea cierto o no de lo que sí estabamos seguros es que un grupo reducido de policías ya nos esperaban a las afueras de esta puerta; pues la represión empezó desde allí con algunos golpes por parte de estos. "La calle es del pueblo y no de Castañeda", una y otra vez empezaron a arengar los compañeros al ver que los efectivos del "orden" armaron un cordón humano ¿El objetivo? Impedir que marchemos al Congreso de la República, donde ibamos a solicitar que se "reformulen" las obras del by pass en el cruce de las avenidas Venezuela y Universitaria; ya que en esta construcción se usarán 28 mil metros cuadrados del campus universitario. Dialogar con ellos fue imposible; pues, para sopresa de muchos -incluso la mía- la Prefectura de Lima no había otorgado el permiso que tanto era lo que los efectivos del supuesto orden nos exigían. Tras muchos intentos de diálogo, y con las manos hacia arriba, la multitud pudo traspasar el cordon policial lograndose así avanzar unos metros: poco duró la emoción. "¡oye nooo... no hagan eso!", -se oía decir entre la multitud-, pues lo que estaba pasando era que algunos compañeros empezaron a derribar los muros de metal que protegían las paredes que habían sido tumbados días antes, con el fin de poder tener acceso al campus y así protegerse de la inminente "respuesta" que daría la policía. No pasó mucho tiempo cuando el pinochito, que se encontraba frente a los estudiantes y que más adelante llegó a ser neutralizado por los mismos, empezó a arrojar agua contra ellos; de esta manera se desencadenó el feroz enfrentamiento en los exteriores de nuestra prestigiosa casa de estudio, entre la Policía Nacional y estudiantes sanmarquinos. El enfrentamiento en los exteriores de nuestra Universidad duró casi dos horas. La policía por su parte lanzaban bombas lacrimógenas y pimienta. Incluso hubo quienes respondieron con piedras al igual que nuestros compañeros sanmarquinos. No pudiendo con ellos, la policia comenzó a retroceder de tal manera que abandonaron al pinochito. Este fue destrozado en su interior y exterior, más aun cuando decidieron prenderlo fuego.
Parecía que la calle y su alrededor estaba bajo el control de nuestros compañeros, pues la presencia de la policía se dejó ver por mucho tiempo; no fue así hasta que se hicieron presente gran cantidad de efectivos policiales. No le quedó otra, a los compañeros, que retroceder; ya que la desesperación se apoderó de todos, incluyendose la mía cuando la policía empezo a ingresar a nuestra Universidad. He aqui el dilema sobre si la policía violó o no la Autonomia Universitaria. Para nosotros sí, para ellos no, ¿en qué se sostienen? En el siguiente comunicado publicado en el diario El Comercio: "La PNP sostiene que mediante los oficios Nros. 0184, 0190, 0199, 0207 y 0242, Izquierdo había solicitado el apoyo policial. Los documentos literalmente dicen: "de acuerdo a las atribuciones conferidas por el articulo 8 de la Ley Universitaria 23733, solicito formalmente a usted se sirva ordenar el ingreso de una dotación policial necesaria para proceder a restablecer el orden público en el campus universitario". Por otro lado, nuestro Rector, Izquierdo, afirmó que la solicitud de apoyo policial no lo hizo para ese día sino para días anteriores a éste. ¿Quien miente? Sea quien sea, lo que no se puede desmentir es la penosa actitud de los supuestos efectivos del "orden" quienes además de detenerlos golpearon a nuestros compañeros sin la mas minima piedad mientras eran capturados y llevados a Seguridad del Estado. Cabe recordar que no es la primera vez que la Universidad San Marcos sufre del vandalismo oficial; pues durante las dos década que duró el conflicto armado, fue varias veces blanco de los regimenes y militares criminales.
Aquella tarde del día jueves 8 de mayo de 2008, a todos los sanmarquinos nos tocó vivir lo que para muchos consideran el acontecimiento más intenso en los últimos 8 años en San Marcos; por lo que quedará grabado en la memoria no sólo de nosotros sino también el de la sociedad peruana.
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